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El principio de funcionamiento de las calderas HARGASSNER es sencillo: Por un lado, los pellets son suministrados al silo con de un camión neumático a través de dos mangueras que ayudarán a impulsar el pellet hacia el interior del silo. Cabe destacar que esta operación no producirá polvo ni suciedad ya que se realiza mediante un sistema totalmente cerrado. Por otro lado, la caldera dispone de un pequeño depósito nodriza para almacenar los pellets por un periodo de entre 1 y 3 días, dependiendo de la época del año. La caldera llena este depósito de forma diaria a una hora determinada a través del sistema de aspiración conectado al silo de pellets. Este sistema será necesario sólo en casos de aspiración, por tanto, el caso de suministro de pellet a través de tornillo sinfín directo no lleva incorporado depósito nodriza.  La caldera se pone en marcha en cuanto detecta demanda, bien de agua caliente o bien de calefacción. En ese momento, el tornillo sinfín dosifica una pequeña cantidad de pellets en la cámara de combustión, y al mismo tiempo un dispositivo eléctrico provoca la ignición de los pellets. En unos pocos segundos la caldera se pone en marcha. Si la caldera está todavía caliente, la ignición será inmediata. A partir de este momento el tornillo sinfín dosificará la cantidad exacta de pellets, basado en la demanda térmica y en el contenido de oxígeno medido en los gases de salida. El intercambiador capta el calor generado y lo transmite al circuito primario, que suministra calor a la calefacción y al acumulador. Asimismo, las calderas de HARGASSNER tienen un dispositivo automático para mantener el intercambiador en todo momento limpio, manteniendo así la alta eficiencia de la operación. Por otro lado, la ceniza es eliminada a través de la parrilla y compactada en un pequeño depósito, que deberá de ser vaciado cada 1-3 meses (dependiendo de la calidad de los pellets y de la época del año). El sistema de control está apoyado por una serie de sensores en diferentes elementos de la caldera y de los equipos periféricos, por lo que se logra una perfecta sincronización, lo que se traduce en un funcionamiento armónico y sobre todo eficiente de la caldera.
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